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“El 73% de los problemas reportados por los usuarios
finales al Service Desk no son detectados por las herramientas
de gestión de la IT.”
Forrester Research (Traducción libre)
¿Quiere ésto
decir que podemos estar midiendo un 100% de disponibilidad
en el funcionamiento de nuestros servidores, dispositivos
de red y aplicaciones desde el punto de vista de la infraestructura
IT cuando, en realidad, la experiencia de nuestro usuario
es de indisponibilidad o baja calidad en el rendimiento de
las aplicaciones de negocio que necesita utilizar?
Este desfase entre
la sensación de disponibilidad percibida por el usuario,
es decir, la disponibilidad real, y la disponibilidad de la
infraestructura de IT medida por las herramientas de monitorización
tradicionales debe ser minimizado y, para ello, haremos uso
de la tecnología APM.
Pero ¿en qué consiste la tecnología
APM?
El objetivo principal de las soluciones APM
(Application Performance Management) es ofrecer una
medida de la disponibilidad y calidad con la que
se ejecutan las aplicaciones y sistemas corporativos, detectando
y señalando la causa raíz de los problemas
de rendimiento, los cuales, producen un impacto negativo en
los niveles de calidad exigidos por compromisos establecidos
mediante, por ejemplo, acuerdos de nivel de servicio (SLAs).
Consideremos la estimación del
grado de calidad. Dependiendo de las necesidades organizativas,
las soluciones clásicas la vinculan a:
- medir la experiencia de los usuarios finales,
- vigilar el funcionamiento óptimo de la infraestructura
de IT en sus diferentes capas tecnológicas,
- asegurar la calidad en la programación de aplicaciones
corporativas en entornos de desarrollo antes de su paso
a producción
Todos ellos son enfoques
sectarios que favorecen el desprendimiento de responsabilidad
y la mutua acusación entre áreas de competencias
diferentes dentro de la IT, dilatando la recuperación
frente a las fluctuaciones, al tiempo que los problemas causantes
quedan en el aire sin resolverse.
Una solución
basada en tecnología APM, en cambio, integra inteligentemente
una mezcla de todas estas variantes, dibujando un escenario
en el que se facilita la visión íntegra de la
calidad, tanto en el funcionamiento de la infraestructura
de IT como de su uso, permitiendo detectar, ágil y
rápidamente, la causa raíz de los problemas
y su localización.
Los fabricantes de soluciones APM,
suelen combinar soluciones, con tecnología
de monitorización activa y pasiva,
para identificar y aislar los problemas de rendimiento. Estos
tipos de tecnología de monitorización aportan
sus propios beneficios, pero también poseen puntos
débiles. Sin embargo, usadas de forma conjunta, complementan
sus funcionalidades ofreciendo robustez a la gestión
integral detallada del rendimiento de la infraestructura IT
y, por tanto, influyen positivamente en la calidad de servicio
prestada al negocio.
Las principales ventajas de las soluciones
de monitorización del rendimiento con orientación
pasiva son obvias:
- No hay necesidad de instalar agentes
en los dispositivos de los que dependen las transacciones
para analizar, ya que suele basarse en la existencia de
sondas, o elementos dedicados, conectadas en puntos estratégicos
de la red corporativa que analizan directamente el tráfico
en la misma.
- No introducen sobrecarga en la red de
la infraestructura de IT, ya que no generan tráfico.
Pero, esta tecnología no es
capaz, por sí misma, de determinar la causa raíz
de un problema de rendimiento. Su capacidad está
limitada a la mera detección de la ocurrencia de un
problema.
En cambio las soluciones activas
de monitorización permiten:
- Imitar el comportamiento de los usuarios finales
mediante el uso de transacciones sintéticas
generadas por robots (STM), observando la calidad y disponibilidad
del servicio o aplicación tal y como es percibida
por el usuario final o la unidad de negocio.
- Obtener visibilidad profunda y detallada del rendimiento
de las aplicaciones monitorizadas, utilizando agentes
dedicados, ubicados en los servidores involucrados,
para los entornos más comunes como Sistema
Operativo, Bases de Datos, Servidores Web, J2EE, .Net, etc.,
y consiguiendo, no sólo detectar problemas de rendimiento
en dichos entornos, sino señalar de forma
precisa la causa raíz que origina el problema
(sentencia SQL poco optimizada, disco con bajo rendimiento,
aplicación que consume excesivos recursos, motivo
por el que lo hace, etc.).
- Observar el futuro comportamiento de las aplicaciones,
de mercado o propietarias, mediante la simulación
sobre entornos aislados de Desarrollo, como complemento
a su uso en el entorno de Explotación. Para ello,
se utiliza el despliegue de agentes sobre escenarios simulados
que permiten obtener las suficientes trazas de garantía
de que las aplicaciones construidas sobre los entornos corporativos
(por ejemplo servidores de aplicaciones J2EE), cumplen con
los mínimos de calidad exigidos para el paso a producción.
La contrapartida a
las ventajas que ofrecen las soluciones APM de orientación
activa es la, mínima pero inevitable, carga adicional
en la infraestructura de IT que implica, por una parte, sostener
la ejecución de agentes dedicados sobre elementos a
la vez monitorizados y, por otra, la generación de
tráfico procedente de transacciones sintéticas.
A todo ello se le suma el esfuerzo tanto de implantación,
como de gestión, de los agentes y robots.
Entonces ¿qué
beneficios aporta la Tecnología APM realmente?
Los beneficios cualitativos
del uso de la Tecnología APM son los siguientes:
- Incremento de la eficiencia en el funcionamiento
de la IT.
- Reducción importante de los tiempos de
resolución de incidencias y problemas
- Incremento del índice de colaboración
entre distintas áreas de la IT, ya que se dispone
de información precisa para la toma de decisiones
con criterio.
- Optimización del rendimiento
del propio negocio
- Establecimiento de una cultura de calidad
y mejora continua
Para evaluar cuantitativamente
los beneficios que aporta el uso de la tecnología APM,
situémonos en un escenario de negocio necesitado y
planteémonos preguntas; tomemos por ejemplo un caso
de negocio de venta directa de productos por Internet. Vamos
a hacernos preguntas para determinar el grado de impacto de
un problema recurrente en el rendimiento de nuestra infraestructura
IT e intentar calcular las pérdidas que sufre nuestro
negocio:
| Pregunta |
Respuesta
ejemplo |
| ¿Cuánto
pueden esperar mis clientes antes de que un problema
de rendimiento les afecte y decidan irse a la competencia?
(por ejemplo, tiempo de respuesta excesivo) |
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| ¿Cuánto
duran esos problemas de rendimiento? |
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| ¿Cuántos clientes se
ven impactados normalmente por problemas de rendimiento
durante ese tiempo? |
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| ¿Cuántos de esos clientes
no completarán la transacción de negocio? |
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| ¿Cuántas veces por semana
ocurre el problema? |
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| ¿Se puede cuantificar el impacto
económico debido a ese problema de rendimiento? |
- Los clientes abandonan sus “carritos
de compra” virtuales con 60 euros en compras.
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Multiplicando la respuesta
a las 4 últimas preguntas se obtiene una idea de la
facturación semanal perdida por la organización
ejemplo debido al problema de rendimiento evaluado, es decir,
300 x 0,5 x 7 x 60 = 63.000 euros semanales dejaría
de ingresar la empresa debido sólo a un problema concreto
de rendimiento.
Superada la fase inicial de estupor, invertir
en tecnología APM nos ha permitido detectar el problema
rápidamente y, dado que hemos determinado la causa
raíz del mismo, corregirlo con prontitud.
En el caso del ejemplo, hemos optado por
añadir a nuestra inversión en tecnología
APM un sistema de recuperación automática que
minimiza los tiempos de resolución de problemas recurrentes.
El resultado es que la duración del problema se ha
reducido a 5 segundos, por lo que sólo un uno por ciento
de los clientes afectados no completa la transacción.
La nueva estimación
de pérdida resulta ser de: 300 x 0,01 x 7 x 60 = 1260
euros semanales por el mismo problema.
Conclusión: Necesito
Mejorar
Una inversión
en tecnología APM nos ha permitido aumentar la calidad
de nuestro servicio, repercutiendo espectacularmente en nuestra
unidad de negocio. Hemos sido eficaces:
“Hemos conseguido reducir las perdidas por problemas
de la infraestructura IT.”
“Hemos conseguido atender y mantener
una clientela hasta la conclusión de la compra.”
“Hemos demostrado una seriedad
y una calidad de servicio que nos ha posicionado en el mercado
por delante de nuestros inmediatos competidores.”
“Hemos fidelizado nuestra clientela
y podemos permitirnos ampliar nuestro catálogo de productos.”
“Disponemos de un campo de pruebas
donde simular fenómenos que impactarían sobre
nuestras unidades de negocio.”
Y,
sin embargo, “no podemos afirmar que seamos
realmente eficientes.”
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