Ente el entusiasmo y la realidad al implantar ITIL


Muchas organizaciones están apostando por la adopción de estándares y mejores prácticas para la optimización de sus procesos y mejora de la calidad en la prestación de servicios. El posicionamiento de TI como partner de negocio es necesario para que la tecnología sea percibida como un valor añadido y hay que demostrar con datos que la gestión realizada es buena, cada vez mejor, y que además responde a las expectativas que el resto de la organización tiene respecto a TI.

Como vía para la consecución de estos objetivos muchas compañías han abordado, o se plantean abordar, proyectos de implantación de estándares o marcos de referencia, para lo cual las mejores prácticas de ITIL están tomando un papel protagonista.

Fases en la implantación

Partiendo de que la organización ya ha realizado un análisis inicial y ha trazado un plan de acción (Plan de Proyecto), comenzaríamos con la implantación del mismo, habitualmente a lo largo de varias fases:

  1. Diseño de procesos: Se definen a nivel conceptual y documental los procedimientos, roles y responsabilidades involucrados en dicho proceso. Habitualmente se requiere la dedicación de una persona de la organización experta en metodologías de TI.

    Internamente, implica la asignación en la organización de roles y responsabilidades que asuman las tareas de revisión y diseño de los procesos así como su posterior implantación y gestión.
  2. Despliegue del proceso: Habitualmente nos referimos a la implantación tecnológica de herramientas que mecanicen los procesos definidos y permitan su gestión (obtención de métricas, informes). Esta implantación requiere, además de la instalación de soluciones, la configuración de los parámetros que se manejarán en la organización concreta (grupos y usuarios que desempeñarán cada uno de los roles, servicios, aplicaciones, infraestructura que será gestionada por cada uno de los procesos) y la integración con otras herramientas que tengan relación directa o indirecta con la ejecución de los procesos (inventarios, gestión de usuarios, herramientas de monitorización, etc)
  3. Gestión de los procesos: fase en la que se ejecutan los procesos definidos y en la que los roles que se han concretado durante la etapa de diseño cumplen con las responsabilidades asignadas. Paralelamente, también se incluye la realización de pequeños ajustes basados en la medición del rendimiento del proceso y la detección de cuellos de botella.

Lecciones aprendidas

Aunque hemos ofrecido una visión muy simplificada de lo que sería un proyecto de implantación, lo que pretendemos con el presente artículo es resaltar las dificultades y riesgos que entraña cada una de las fases descritas:

En la fase de diseño….

  • Obtener consenso sobre el nuevo proceso para facilitar la aceptación futura de su implantación, buscando un equilibrio entre los numerosos actores participantes en los procesos y los que realmente tienen el rol de gestión
  • Encontrar un equilibrio entre aplicar mejores prácticas y adaptarlas a las particularidades de cada organización: existe una tendencia a mantener los procedimientos actuales por la natural resistencia al cambio o, en el extremo contrario, a considerar que no se están aplicando actualmente mejores prácticas cuando en realidad no es así ya que son fruto de su experiencia
  • Dedicar recursos, ya sean internos o apoyo externo, va a ser crucial durante la implantación. Si tenemos recursos propios que puedan dedicarse al proyecto tendremos agilidad para buscar la información y coordinar a todos los actores; mientras que contar con consultores externos aporta conocimientos teóricos y la experiencia de otros proyectos similares

En la fase de despliegue del proceso…

  • Dedicar tiempo para seleccionar una tecnología adecuada. Las opciones existentes en el mercado son múltiples, desde productos estándar a desarrollos a medida, lo que obliga a una evaluación de las posibilidades para optimizar la elección y cubrir el máximo de requerimientos posibles. Las decisiones tecnológicas deben basarse en el cumplimiento de requisitos, en el entorno tecnológico desplegado (necesidades de integración) y en el escenario económico que la organización nos permita (actual y futuro)
  • Reconocimiento de los nuevos roles definidos en la organización (responsables de procesos). Normalmente las organizaciones trabajan de una forma jerárquica, con un responsable que da las órdenes y directrices. La implantación de este tipo de proyectos va a suponer trabajar de forma transversal en la organización y aceptar la autoridad de un responsable de proceso que no coincidirá necesariamente con el jefe jerárquico, pero que velará por un resultado de compañía más allá de resultados departamentales

En la fase de Gestión…

  • En muchos casos no se tiene experiencia previa y referencias en este tipo de gestión. Se pasa de gestión de tecnologías o proyectos a gestión de procesos o incluso servicios (cuando se externalizan algunas actividades), donde los parámetros de control deben cubrir aspectos diferentes, pero que han de garantizar igualmente los resultados. Es muy importante tener perfectamente identificados los parámetros que medirán y garantizarán la correcta prestación de los procesos así como su alineamiento con los servicios que estén subcontratados.

Por todos los riesgos comentados, por la implicación de recursos que requieren dentro de las organizaciones, la colaboración de innumerables proveedores para las diferentes fases de implantación y la gestión del cambio necesaria, se perciben estos proyectos como “necesarios pero inabordables” en determinadas ocasiones. Ésto motiva que el entusiasmo y la confianza depositada inicialmente ante la posibilidad de producirse un cambio real y una mejora en la forma de trabajar (a la que siempre se le achacan muchos de los problemas existentes), se transforme en desconfianza al no obtener resultados a corto/medio plazo, llegando a un riesgo de abandono o de bloqueo en las diferentes fases del proyecto. Es necesario, por tanto, superar estas fases mediante la obtención de beneficios reales a corto plazo (quick wins) que muestren a la organización las ventajas de implantar este tipo de proyectos.


Fuente: ITIL

Conclusiones

Desde el Grupo SIA identificamos un creciente interés en el mercado por las soluciones de Gestión de Servicios de TI (IT Service Management), entendiendo por solución, desde la definición de procesos/procedimientos, hasta la implantación de tecnologías para su aplicación o incluso servicios que exploten procesos clave como Service Desk, SLM, etc

Con este escrito hemos querido ofrecer una visión global, basada en nuestras experiencias, de los puntos críticos que inevitablemente surgen en este tipo de proyectos. Con ello, pretendemos que antes de abordar un proyecto similar se tengan en cuenta todas las decisiones críticas que habrá que tomar durante la vida del proyecto para minimizar los riesgos y garantizar en mayor medida el éxito de la implantación.


María José Conde
Openland Sw Product Manager
Soluciones de Gestión de TI
Grupo SIA




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