Necesito reducir mis incidencias, ¿por dónde empiezo?


Basado en hechos reales…

Les pongo en situación, el escenario es el siguiente: una organización con más de 10.000 usuarios de los sistemas, entorno dinámico, agresivo y en constante evolución, reciente implantación del Proceso de Gestión de Incidencias, alto grado de dependencia, por parte del Negocio, de la tecnología y un cliente no demasiado satisfecho con el servicio recibido. ¿Les suena?

Pues bien, en este entorno, la reciente implantación del Proceso de Gestión de Incidencias, en cierta medida, nos abrió los ojos. Cuál fue nuestra sorpresa cuando, tras 3 meses de la implantación del proceso, habíamos triplicado el volumen de incidencias; la Dirección de la Compañía no daba crédito: “¿cómo es posible que hayamos implantado algo que supuestamente mejoraría nuestra gestión de las incidencias y, ahora tengamos el triple de incidencias?…” No era exactamente así. El proceso no sólo nos había ayudado a mejorar la gestión propia de las incidencias (reducir el tiempo de resolución de las mismas), sino que además, nos había permitido obtener una visión clara y realista de la calidad del servicio que se estaba proporcionando gracias a la concienciación y registro formalizado de todas las incidencias producidas.

Muy bien, ya vamos conociendo cuál es la realidad de nuestro servicio. Ahora tenemos que mejorarlo y trabajar en la percepción y satisfacción de nuestro cliente… ¡tenemos que reducir las incidencias YA! Pero, ¿por dónde empezamos?

Recuerdo la cantidad de reuniones que mantuvimos para analizar este tema. Las conclusiones que obtuvimos fueron más que acertadas, pero largas y complejas de implantar:

  • “No podemos poner algo en Producción sin que esté probado y aceptado…” indicaban desde Producción.
  • “Tenemos que formar a los usuarios para que usen adecuadamente…” decían los del Service Desk.
  • “Tenemos que ir a ITIL para que podamos…” añadían los de Calidad.
  • “Tenemos que mejorar la monitorización de los sistemas en cuanto a capacidad y rendimiento para anticiparnos…” afirmaban en Producción
  • “Tenemos que empezar a gestionar los problemas…” ratificaba el responsable de incidencias.

Entre todos, elevamos un Plan de Acción detallado con la implantación de los procesos que, efectivamente, inciden o pueden incidir en el volumen de incidencias: Gestión del Cambio, Gestión de la Entrega, Gestión del Problema, Gestión de la Capacidad, Gestión de la Disponibilidad…

La respuesta no se hizo esperar: “todo eso está muy bien y hay que hacerlo, pero tenemos que reducir las incidencias INMEDIATAMENTE”.

Para ello, buscamos una solución intermedia, con el ánimo de encontrar resultados a corto plazo pero sin sacrificar el futuro, para lo cual, implantamos, en una primera fase, parte del proceso propuesto por ITIL para la Gestión del Problema, de una forma rápida y eficaz con las siguientes actividades:

  • Análisis de las incidencias que se estaban produciendo por clasificación y volumen – Este hecho nos ayudó también a descubrir que el registro de las incidencias no se estaba realizando correctamente del todo y nos ayudó a mejorar el proceso de Gestión de Incidencias.
  • Agrupación de estas incidencias en posibles causas comunes – Por ejemplo, incidencias comunes de un mismo servidor, incidencias comunes en el uso de una determinada aplicación…
  • Creación de grupos para el análisis de las causas y la implantación de soluciones definitivas.
  • Seguimiento semanal detallado de las acciones de dichos grupos mediante la creación de roles específicos encargados de centralizar y coordinar todas las actividades relativas a la calidad del proceso.
  • Evaluación de la mejora en el volumen de incidencias de cada tipo.
 

No les voy a hablar de la complejidad que tiene el poner a todos de acuerdo en una organización o de las dificultades para superar algunas barreras culturales, pero no quería finalizar este artículo sin hacer especial hincapié en la necesidad de disponer de una adecuada esponsorización y de la comunicación que facilite dicho cambio cultural y, en cierta forma, predisponga a la organización para la colaboración y desarrollo adecuado del proceso.

Les aseguro que estas acciones dieron sus frutos y no tuvimos que esperar demasiado para obtener resultados. Ahora bien, no conseguimos evitar que cada vez que se realizara un cambio tuviéramos “picos” de incidencias, tampoco conseguimos optimizar al máximo la monitorización y anticipación, ni disponer

de una base de datos que nos permitiera analizar con mayor criterio los problemas… Todo ello, llegó más adelante…

Conclusiones:

  1. Si no disponen de un adecuado control y gestión de las incidencias, probablemente no cuenten con la información adecuada para su reducción y mejora del servicio. Implanten un proceso adecuado de Gestión de Incidencias.
  2. Todos, en el día a día, gestionamos problemas y nos preguntamos el porqué de determinadas incidencias o del volumen de incidencias. Formalicen, detallen, registren y realicen el seguimiento de estas actividades; implanten un proceso de Gestión del Problema.
  3. Los problemas no sólo han de gestionarse cuando se producen incidencias, también han de considerarse aspectos proactivos provenientes del análisis de tendencias, proveedores… etc.
  4. La gestión de problemas no es el único proceso que reduce incidencias y mejora la calidad del servicio. Plantéense, a medio plazo, el diseño e implantación del resto de procesos que les ayuden al control de sus servicios.
  5. No olviden la necesidad del Cambio Cultural imprescindible para la ejecución de estas actividades y busquen el apoyo y convencimiento de la Dirección de la Organización.


Diego Pieruz
IT Management Consulting
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