Durante los últimos años,
ha aumentado las medidas de protección, equipos y
sistemas que los departamentos de TI usan para defenderse
de ataques externos e internos, aumentando exponencialmente
la necesidad de una gestión adecuada de la seguridad
de la información.
La expansión de las fronteras
de los negocios hacia entornos de más riesgo, cada
vez más dinámicos y cambiantes, el despliegue
progresivo de contramedidas, las responsabilidades distribuidas
entre los actores que intervienen en su mantenimiento, la
complejidad y diversidad de los sistemas, la existencia
de muy diversas fuentes de información inconexas
y la necesidad de centralizar la visión del estado
de la Seguridad han incrementado la complejidad de esta
gestión y, por tanto, el esfuerzo que hay que emplear
para garantizar unos niveles de seguridad adecuados.
En este artículo explicaremos
qué alternativas existen para enfrentarse a las situaciones
descritas anteriormente.
La problemática
La Gestión de la Seguridad es un
servicio al Negocio que debe abordarse desde una perspectiva
de eficacia y mejora continua y, necesariamente, pasa por
saber qué está ocurriendo y qué podría
ocurrir. Para saber lo que está sucediendo en la
red, en los sistemas y en las aplicaciones se deben monitorizar
y, por tanto, gestionar los eventos de seguridad;
para predecir lo que podría ocurrir es necesario
detectar qué vulnerabilidades
tienen los sistemas, cuáles son las nuevas amenazas
que podrían afectarles y realizar las gestiones adecuadas
para minimizar el riesgo de sufrir un
incidente.
Algunas de las tareas que habrá
que realizar en la gestión de eventos de
seguridad son la definición de sistemas
y eventos a monitorizar, la centralización de eventos,
su normalización, su correlación, su categorización,
la definición de acciones de contención y/o
resolución de un posible incidente, su comunicación,
la ejecución de las acciones definidas, el seguimiento
de la resolución del incidente y el reporte en informes
y Cuadros de Mando.
En paralelo, las tareas a realizar en la
gestión de vulnerabilidades incluyen
la planificación de los análisis, su ejecución
de manera que no afecten a la Producción, la interpretación
de los resultados para eliminar falsos positivos, la propuesta
de acciones de resolución de las vulnerabilidades
identificadas, el apoyo especializado para ayudar a los
administradores de los sistemas a resolver las vulnerabilidades
identificadas y, por último, hacer seguimiento de
las resueltas y el reporte en informes y Cuadros de Mando.
Finalmente, las tareas propias de la gestión
de amenazas incluyen la atención a listas
de avisos de vulnerabilidades y la participación
en chats, foros y eventos de seguridad para detectar las
amenazas que podrían concretarse en la organización.
Una vez detectadas, la gestión para su contención
es similar a la de las vulnerabilidades: propuesta de acciones,
apoyo a los administradores, seguimiento y reporte.
La problemática concreta de la gestión
de amenazas reside en el elevado número de nuevas
vulnerabilidades que se publican cada día en Internet,
que hace necesario dedicar un gran esfuerzo para su revisión
y comprensión, así como valorar si aplican
a nuestra infraestructura, proponer acciones para su resolución
y su posterior seguimiento.
Por otro lado, la calidad
del inventario es fundamental para evitar falsos
positivos y priorizar las acciones. Este inventario debe
facilitar la agrupación de activos por criterios
abiertos, la definición de la criticidad de cada
activo o grupo de activos, la orientación del servicio
a procesos de Negocio, así como la relación
de la información procedente de la gestión
de eventos, vulnerabilidades y amenazas con los activos
o grupos de activos.
Las alternativas
Desde el punto de vista de Organización
debe valorarse si alguna de estas actividades se quiere
y se puede externalizar. Deben responderse preguntas relativas
al Qué, Cómo, Cuándo, Con quién
y Cuál es el coste.
Desde el punto de vista Tecnológico,
se puede optar por dos estrategias. La primera consiste
en adquirir y mantener una herramienta de monitorización
y gestión de eventos. La segunda tiene relación
con la contratación de un servicio gestionado que
realice las actividades que no sean consideradas estratégicas.
El objetivo será automatizar todo
lo posible las actividades a realizar. De otro modo, o no
se ejecutarán adecuadamente o será necesario
un esfuerzo muy elevado.
La opción de la adquisición
de una herramienta se debe valorar teniendo en cuenta los
costes de adquisición de licencias al igual que el
esfuerzo de despliegue de agentes, de definición,
mantenimiento y evolución de reglas de filtrado y
correlación de eventos, y, finalmente, de integración
de métricas en un Cuadro de Mando de Seguridad. En
consecuencia, los recursos y tiempo necesarios para conseguir
resultados óptimos son importantes.
Además, no es suficiente abordar
un proyecto que implante la herramienta; es necesaria una
actividad continuada que analice las alarmas generadas y
realice un seguimiento de su resolución, que evolucione
las reglas, los indicadores, etc. que se necesitarán
cuando cambien el entorno o los sistemas monitorizados.
Otro aspecto que no debe obviarse es la
necesidad de migración de versiones de la herramienta.
Suelen ser complejas debido a integraciones realizadas con
sistemas de workflow, migraciones de BBDD, desarrollo de
agentes propios, etc.
En contraposición a la herramienta,
la opción del servicio gestionado ofrece:
-
Puesta en marcha rápida
-
Consecución de quick-wins,
-
Definición por Consultores
de Seguridad de las acciones necesarias para la contención
y resolución de incidentes
-
Definición de nuevas reglas
y evolución de las existentes
-
Mejora de informes y Cuadros de Mando
-
Creación de economías
de escala (el esfuerzo de algunas tareas se reparte entre
muchos clientes y se consiguen sinergias entre todos ellos).
Otro aspecto fundamental es la medición
de la calidad del servicio y su constatación contra
el Acuerdo de Nivel de Servicio firmado entre cliente y
proveedor.
Finalmente, el servicio ofrece una visión
unificada de la seguridad, al integrar la gestión
de eventos, la gestión de vulnerabilidades y la gestión
de amenazas de seguridad. Esta integración se hace
evidente en los informes y Cuadros de Mando.
Los informes que el servicio genera permiten
mejorar el nivel de seguridad de la información del
cliente, ya que facilitan el análisis de tendencias;
ofrecen información sobre el nivel de seguridad y
su evolución; y ayudan al equipo que presta el servicio
a proponer acciones y al cliente a tomar decisiones.
Los informes deben ser de dos tipos: los
informes técnicos (proporcionan
información táctica) y los informes
ejecutivos (ofrecen información estratégica,
útil para la toma de decisiones y valoración
de las diferentes opciones).
Ambos tipos de informes están orientados
a ofrecer, a distintos interlocutores, información
del siguiente tipo: cómo estoy y qué me puede
pasar, qué ha ocurrido en este periodo de tiempo
en cada sistema y en cada proceso de negocio, y qué
conclusiones y recomendaciones se obtienen a partir del
análisis del periodo que recoge el informe.
Estos informes son fundamentales en un
servicio que ofrece valor al cliente, ya que tienen como
objetivos resumir, sintetizar y ofrecer información
con la que priorizar las acciones necesarias para mejorar
el nivel de seguridad y reducir la posibilidad de sufrir
un incidente.
Conclusiones
Para obtener el nivel de seguridad válido
es necesario que todas las medidas y sistemas de seguridad
disponibles estén adecuadamente gestionados. Esto
implica un notable esfuerzo de recursos y conocimiento en
la organización. Una alternativa cada vez más
atractiva y económica es la de externalizar estas
tareas.
El Servicio de Seguridad Gestionada
persigue alinear la seguridad con el negocio. Está
orientado al control de Riesgos mediante herramientas adecuadas
y personal que aporta experiencia e inteligencia al proceso
facilitando la toma de decisiones; garantiza una reducción
drástica del nivel de riesgo de la organización
mediante la monitorización en tiempo real 7x24x365;
y posibilita un marco para la mejora continua basado en
normas, estándares y buenas prácticas como
ITIL y UNE 71502-2004 (BS 7799-2)
El Servicio de Seguridad Gestionada ofrece diversos niveles
de informes a los distintos interlocutores de la Empresa,
prestando especial atención a los informes ejecutivos
de recomendaciones.