Un relato ecológico. Contribuyendo al Almacenamiento verde.



María es una joven entusiasta que trabaja en el departamento comercial y está personalmente muy involucrada en varias asociaciones ecologistas. Siempre creyó que desde cualquier actividad se podría contribuir a la sostenibilidad y mejora del medio ambiente. Por eso se sentía frustrada cada vez que visitaba los CPD de sus clientes y se daba cuenta de que la instalación de los equipos que vendía requería gran cantidad de energía.

Andrés, uno de lo gurús de la empresa, le daba esperanzas a su compañera, porque siempre decía que un buen diseño siempre es más rentable y también ecológico. Cuando María le preguntó si era posible diseñar unos equipos que contribuyesen a controlar el cambio climático y, a su vez, fuesen útiles para la empresa y para sus clientes, Andrés contestó afirmativamente, pero dijo que a lo mejor el problema estaba en convencer a la Dirección. Desde entonces María se puso a recabar argumentos de negocio a favor de su deseo de aunar ecología, servicio y negocio.

Inés es la directora general de la empresa de almacenamiento dedicada a fabricar discos. Había tomado el control en época de cierta crisis y turbulencias, pero su habilidad en gestionar conflictos y aunar voluntades y, sobre todo, tener una fina percepción de los intereses de sus clientes, les permitió ganar un merecido reconocimiento interno y en la industria. Y ante la propuesta de María supo reconocer una buena oportunidad. Por supuesto que estaba al tanto de los problemas medioambientales y de las iniciativas de la industria, pero la posibilidad de hacer una aportación significativa desde su empresa le pareció muy atractiva. Aun así, tenía que considerar también los intereses de sus accionistas y empleados, así que le pidió que le presentase una propuesta concreta y le asigno a Andrés para que le ayudase.

Cuando María y Andrés se pusieron a trabajar en este proyecto identificaron fácilmente el problema: para conseguir una mejora ecológica hace falta que los discos consuman menos energía, pero antes de explorar alternativas tecnológicas alrededor de la eficiencia y la mejora de refrigeración, Andrés quiso aplicar la máxima de calidad de Demming, es decir, la adecuación para el uso. ¿Para qué utilizan sus clientes los discos?, ¿Qué tipo de información depositan en ellos?, ¿Cómo y cada cuánto tiempo acceden a esos datos? Por eso María se ocupó en preguntar y escuchar a sus clientes.

En términos generales, sus clientes tenían dos necesidades básicas de almacenamiento: la primera era el almacenamiento en tiempo real para todas las transacciones de aplicaciones y bases de datos, y para el que se utilizaban discos. La segunda necesidad era la de las copias de seguridad para la que, de forma tradicional, se utilizan cintas y librerías. Pero preguntando un poco más en detalle, muchos de sus clientes empezaban a aportar información muy interesante sobre problemas nuevos alrededor de almacenamiento. Muchos le decían que sus sistemas de back-up tenían que absorber mayor información por lo que se necesitaba cada vez más tiempo para hacer las copias de seguridad, pero también para la recuperación. Por eso estaban empezando a utilizar discos y virtualización de cintas, sobre todo para mejorar la recuperación. Otros también le decían que varios departamentos les pedían información histórica para extraer información valiosa sobre tendencias y aplicaciones de Datamining y Business Intelligence. Para ello, ya comenzaban a utilizar soluciones de archivado e ILM para descargar sus discos de producción. Algunos otros les comentaban los problemas con los logs y la conservación de datos persistentes que no se pueden modificar.

Este panorama ampliado sobre el almacenamiento estructuraba la información en tres tipos: Información en tiempo real, donde lo importante es el tiempo de respuesta y, por lo tanto, hacen falta discos que para ofrecer ese buen tiempo de respuesta tienen que estar todo el tiempo disponibles. Información de copias de seguridad que se tiene que almacenar o transportar a otro edificio para lo que las cintas es la opción más cómoda. Y la tercera clase de información que no requiere una respuesta en tiempo real, porque las aplicaciones pueden esperar varios segundos hasta obtenerla, pero que no pueden esperar los tiempos de recuperación de las cintas. Para este tipo de información (de recuperación de back-up, datamining, business intelligence, datos persistentes,…) la opción ideal son los discos, pero discos que no necesitan el rendimiento de los primeros.

María y Andrés discutieron estas primeras reflexiones con Inés, que rápidamente se dio cuenta de las enormes posibilidades que ésto representaba para su empresa y sus clientes. Por eso no sólo apoyó esta línea de investigación sino que les ofreció más recursos. Andrés pidió entonces la colaboración de Daniel que era uno de los mejores especialistas de la fábrica, para probar algunas hipótesis y preparar los prototipos iniciales.

La idea básica se deducía de las reflexiones previas: si para la información en tiempo real necesito tener siempre los discos en funcionamiento (dando vueltas), para la información de tipo persistente los discos no tienen porqué estar siempre “encendidos” y, por lo tanto, no consumen energía, que era el gran objetivo. Daniel trabajó con Andrés sobre esta idea y fue el primero en darse cuenta de otras mejoras evidentes: además de ahorrar energía se producía, por tanto, menos calor por lo que no era necesario disipar tanta cantidad, esto permitía colocar los discos mucho más próximos los unos de los otros, logrando así una notable reducción del espació necesario y, en consecuencia, los armarios de discos ocuparían mucho menos en el CPD y requerían menos refrigeración. Y lo que todavía era mejor, al no estar continuamente en funcionamiento, estos discos podían presentar una fiabilidad mucho mayor que los discos tradicionales, incluso los de mucha más calidad y precio.

Tras algunos esfuerzos para resolver los problemas de ingeniería mecánica y electrónica de control, se realizaron los primeros prototipos que confirmaron las ventajas de este diseño. Inés llamó entonces al equipo de marketing y dio las instrucciones para adecuar la fábrica a la nueva producción.

El esfuerzo de María, Andrés, Inés y Daniel ha dado origen a un nuevo tipo de discos, perfectamente adaptados para el trabajo con datos persistente, como virtualización de cintas para recuperación de copias de seguridad, y que resultan con un consumo energético mucho menor, menor necesidades de espacio y mayor durabilidad. Además, debido a que el tiempo medio entre fallos se mejora en ordenes de magnitud, se pueden utilizar perfectamente discos más baratos, reduciendo por tanto la inversión necesaria por TB. Los cuatro protagonistas estaban muy orgullosos de esta contribución. El departamento de Marketing le puso el nombre de MAID a esta nueva solución, pero en la prensa especializada se tradujo MAID como Massive Array of Idle Disks. En la industria del almacenamiento también gustan mucho los acrónimos en inglés.

ANEXO: Tabla Comparativa (valores indicativos)

 Característica
Discos MAID
Discos NAS
Discos FIBRE CHANNEL
 Precio por GB
3€/GB
15€/GB

20€/GB

 Coste Operación
8.000 €/AÑO (448TB)
50.000 €/AÑO (448TB)
50.000 €/AÑO (448TB)
 Consumo eléctrico
13 W/TB
100 W/TB
120 W/TB
 Refrigeración
11 KCal/HORA /TB
87 KCal/HORA /TB
125 KCal/HORA /TB
 Capacidad por cabina (1m2)
448 TB
84 TB
64 TB

 

Eduardo López
Product Marketing Director
Grupo SIA

Ángel González del Río
Storage Sales Manager
Grupo SIA

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