El escenario de riesgo en que se tienen
que desenvolver los profesionales de la Seguridad IT sigue
presentando crecientes desafíos. A ello contribuye
que el valor de los activos de las organizaciones aumentan,
que se multiplica el número de objetivos y puntos
de ataque, y aunque las medidas de defensa cada vez son
más potentes, también lo son las técnicas
(muchas de ellas de carácter social) de las que se
valen los atacantes, que a su vez son más numerosos
y profesionales. Por eso la Seguridad siempre es
un ejercicio de equilibrios: hay que dejar a los
malos fuera, pero permitir que los buenos trabajen con comodidad,
hay que proteger los datos corporativos, pero facilitar
el intercambio de información con socios o clientes,
hay que tener el mejor nivel de seguridad pero que no cueste
mucho. La cuestión es entonces ¿Cuál
es la manera más eficiente de invertir en Seguridad?
¿Cuáles son los proyectos más relevantes
para 2007?
Estas preguntas no admiten una respuesta
única, sino que la situación de partida, la
forma de relacionarse con el exterior y los intereses de
cada organización condicionan el tipo de proyectos
que se deben acometer en cada momento. Si lo enfocamos desde
una perspectiva funcional, la Seguridad esta orientada
a cuatro grandes tareas: proteger, gestionar, auditar y
habilitar relaciones de negocio, y dentro de cada
una de estas áreas existen soluciones más
o menos sofisticadas que permiten acometer proyectos de
mejora o ahorros de costes.
La Protección es la función
primaria, y hoy en día es difícil
plantearse instalaciones que no dispongan de los servicios
básicos de cortafuegos y antivirus, pero las tendencias
se están orientando a completar la protección
desde el punto de vista interno, con soluciones para protección
del punto final, o control de acceso en la red
interna con soluciones NAC (Network Access
Control). La presión que las medidas regulatorias
están imponiendo hace que se tenga que prestar atención
a un campo mucho más difícil como es la protección
de datos corporativos (cifrado y auditoria),
donde las soluciones de seguridad tienen serios desafíos
en cuanto a la transparencia de la solución y al
impacto en el rendimiento, dado que muchas de las aplicaciones
corporativas trabajan sobre las mismas bases de datos. Tampoco
conviene olvidar las necesidades de Seguridad (y Gestión)
en el despliegue de nuevos dispositivos móviles
con funciones corporativas como PDA y smartphones, o los
equipos e infraestructuras de VoIP.
Otro de los servicios que se le exige a
los responsables de Seguridad es el cumplimiento de ciertas
regulaciones, y en concreto la ley de protección
de datos personales (LOPD). En aquellas
organizaciones grandes, la complejidad de su estructura
y funciones hace que la información sensible
este muy distribuida en la organización,
dificultando por consiguiente la protección de esta
información sensible y también el trabajo
de auditorias periódicas. Para este tipo de organizaciones
ya empiezan a salir al mercado herramientas orientadas precisamente
a resolver esta problemática de adecuación
y auditoria en entornos complejos..
Protección sin Gestión
es un esfuerzo efímero. De poco sirven los cortafuegos
o antivirus si no se actualizan sus reglas o firmas de forma
continua. Pero las posibilidades de gestión son muy
amplias, de la misma manera que el foco de gestión.
El nivel más básico corresponde a la propia
gestión de dispositivos de seguridad. A partir de
ahí hay que considerar la gestión
de vulnerabilidades e incidencias. Esta es una
labor muy importante, pero que supone un notable esfuerzo
de los recursos propios de las empresas, a los que además
se les demanda un alto nivel de conocimiento. Por eso la
alternativa de externalización de estos servicios
empieza a ser cada vez más interesante,
no realmente por razones de abaratamiento de costes sino
fundamentalmente por razones de garantía de servicio
y control del nivel de riesgo. Solventado este servicio,
se llega a algo mucho más importante y sustancial
en el trabajo de Seguridad, que es la Gestión
de Riesgos.
Muchos fabricantes califican a sus tecnologías
como de gestión de riesgos, y si bien aportan soluciones
muy buenas para la parte técnica de vulnerabilidades,
es más discutible que resuelvan el problema real
de la gestión de riesgos. Para ello es necesaria
una cuidadosa identificación de los activos de las
organizaciones y sus relaciones, y las soluciones reales
de gestión de riesgos tienen que tener en cuenta
que los activos no solo son tecnológicos. En esta
derivada, y gracias a los continuos esfuerzos de AENOR y
su impulso con la UNE 71502, y la divulgación
de ISO 27000, cada vez es mayor el numero de responsables
de Seguridad que consideran adaptar o avanzar en el establecimiento
de un SGSI (Sistema de Gestión de la Seguridad
de la Información) para sus organizaciones, no necesariamente
con la intención de obtener una certificación,
sino fundamentalmente para estructurar el conjunto de servicios
de seguridad. Durante este año, este tipo de proyectos
pasaran del ámbito consultivo, para identificar y
establecer los procesos necesarios, al ámbito táctico
y operativo, mediante herramientas especificas sobre
los que basar el sistema, entre ellas cabe señalar
las de consolidación de indicadores, análisis
de riesgos ( tecnológicos y no tecnológicos
) y gestión de controles ( con sus procedimientos
de verificación ). Si se explotan y combinan las
capacidades de análisis estadísticos de tendencias
y simulación de escenarios de las herramientas de
análisis de riesgos y controles, empezaran a verse
las primeras soluciones y proyectos de Gobierno
de Seguridad (en los que sin duda se vera una sinergia
importante con las soluciones de Gobierno IT). La definición
del IT Governance Institute establece que “ Gobierno
de Seguridad es el conjunto de responsabilidades y prácticas
ejercidas por la alta dirección y dirección
ejecutiva de la empresa con el objetivo de señalar
dirección estratégica, asegurar que los objetivos
se consiguen, garantizar que los riesgos son gestionados
apropiadamente y verificar que los recursos de la empresa
son utilizados responsablemente” En el fondo es el
mismo Circulo de Mejora Continua de Demming, pero con un
énfasis más fuerte en la faceta estratégica
a medio y largo plazo.
Una de la tecnologías que ha retomado
el auge en este contexto es la de Gestión
de Incidencias y Eventos (SIEM - Security Incident
and Event Management), dado que en cualquier caso es necesario
alimentar los sistemas SGSI con información de los
que realmente esta pasando. Además, y en extensión
a esta actividad, empiezan a encontrarse en el mercado propuestas
de análisis de incidentes-eventos orientadas a la
detección de fraude. Este tipo de
soluciones, aunque todavía más básicas
de lo que nos gustaría en el ámbito de reconocimiento
de patrones y detección de comportamiento anómalo,
ya resultan muy provechosas y atractivas precisamente para
las organizaciones más vulnerables al fraude, fundamentalmente
la banca, aunque también para organizaciones con
un creciente nivel de transacciones en la red, como operadoras
de telefonía móvil, sociedades de juego, mercados
virtuales e, incluso, para la Administración Pública,
donde ya empezamos a ver ataques de phising.
No cabe duda que dentro de Gestión
de la Seguridad, una de las tareas más relevantes
(tanto en los aspectos operativos como tácticos y
estratégicos) es la de Gestión de
Identidades. El abaratamiento de los costes de
licencias de este tipo de herramientas está potenciando
una generalización de estos proyectos. La parte operativa
se centra en el control de acceso y provisioning de cuentas,
y en la mejora de los sistemas de autenticación,
a veces combinados con soluciones de Single Sign On. La
parte táctica se centra en la Gestión
de autorizaciones, y los modelos de administración.
Soluciones clásicas de workflow cumplen con esta
tarea, pero conviene complementarlas con soluciones
para facilitar la gestión de roles y, especialmente,
la gestión de usuarios privilegiados (superusuarios).
La parte estratégica tiene que ver con las nuevas
posibilidades y proyectos de federación,
mediante los cuales se pueden combinar identidades gestionadas
por distintos dominios, y a la postre permitir la relación
de usuarios de una organización con aplicaciones
y recursos de otra distinta (con la que se haya establecido
la correspondiente relación de confianza).
Ya en el último artículo
que publicamos en esta serie habíamos anunciado que
2007 será el año del DNIe en España.
Verdaderamente España ha enfrentado con notable éxito
unos de los proyectos más ambiciosos para el aprovechamiento
de la Identidad Digital, donde el eDNI es un simple instrumento,
pero un fabuloso dinamizador, tanto para la Administración
Publica, como lo será para la empresa privada: ¿quién
puede pasar por alto los cerca de 1 o 2 millones que habrá
al final del año con casi toda la geografía
española cubierta, y los cerca de 6-8 hacia final
del 2008? Cierto es que no todos serán usuarios de
servicios electrónicos, pero casi todos los usuarios
activos serán los más motivados para obtener
el DNIe lo antes posible, y dado que la Administración
Publica (tanto a nivel de la Administración General
del Estado, como en los niveles Autonómicos y Locales)
están ya en la senda de adaptar sus aplicaciones
y servicios para permitir y fomentar su uso. La Ley para
el acceso electrónico de los ciudadanos a las Administraciones
Públicas supone un claro estímulo para este
desarrollo. Dentro de las organizaciones aprovechar las
posibilidades del DNIe supone poner en operación
Plataformas de Firma y de Validación, aplicaciones
Portafirmas y sistemas de Archivo Electrónico
para la salvaguarda y custodia de documentos electrónicos.
Por otra parte la Administración
Electrónica, y la búsqueda de la flexibilidad,
e interoperabilidad está asociada al avance de arquitecturas
orientadas a servicios (SOA), Web Services y el nuevo Web
2.0 dónde por supuesto son necesarios los
servicios de seguridad. La tendencia en este caso es suministrar
estos servicios, como validación de esquemas, cifrado
y descifrado, protección XML DoS, verificación
de firmas o, incluso, PEP (Policy Enforcement Point) o virtualización
de servicios Web, en dispositivos de red especializados.
Siguiendo el despliegue de este tipo de proyectos, sobre
todo en la Administración Pública, donde las
barreras para compartir servicios y aplicaciones es menor
que entre empresas privadas, empezarán a introducirse
soluciones de Federación y Plataformas de
Intercambios de Servicios basadas en toma de decisiones
considerando atributos de peticionarios y reglas de decisión
sobre el acceso a los recursos (tecnologías ABAC,
Attribute Based Access Control)
El dinamismo que el negocio exige a las
organizaciones de IT impone nuevas necesidades y desafíos
en el ámbito de la Seguridad. Pero la seguridad
no es sólo una cuestión de tecnologías
sino también de procesos y personas, y por
lo tanto son los directores de Seguridad y de IT los mejor
capacitados para interpretar cuales son los condicionantes
de cada empresa para decidir las estrategias de mejora y
los proyectos más convenientes. En cualquier caso,
los avances en la industria y las nuevas tecnologías
ofrecen interesantes alternativas y oportunidades de mejoras
y ahorros de coste para alcanzar los niveles de
riesgos adecuados para cada organización.