Nos encontramos en una era en que la
dependencia de las organizaciones de los servicios
de TI es mayor que nunca llegando al extremo en el
que podemos, incluso, compararla con la necesidad de otros
servicios como es la electricidad. El negocio no funciona
sin las Tecnologías de la Información. El hecho
de que se convierta en algo tan fundamental contrasta con
el aumento de la presión sobre los departamentos
de TI para ahorrar costes, de manera que este factor
nos ha llevado a recurrir a proveedores de servicio externos
como una alternativa real y viable a los departamentos de
TI internos, ofreciendo reducción de costes y mejora
en la calidad de los servicios. Dichos departamentos ya no
tienen libre disponibilidad de recursos y deben justificar
su existencia demostrando que son capaces de hacer el máximo
al menor coste posible.
En este nuevo contexto, tan exigente para
los departamentos de TI, la tendencia es aplicar herramientas
de gestión como son los Acuerdos de Nivel de Servicio
(SLA) y un proceso que garantice:
- Control y medición del servicio
entregado.
- Información de la calidad con la que se entrega
el mismo.
- Gestión de la mejora continua.
El proceso de ITIL destinado a la Gestión
de Niveles de Servicio (SLM) es una las disciplinas más
utilizadas y, sin embargo, con la menor tasa de éxito
en su aplicación. En la mayoría de los casos,
suele confundirse con una extensión de la gestión
del rendimiento tecnológico. Esta confusión
viene, en parte, originada por la dificultad de definir los
servicios de TI y las métricas utilizadas para medirlos.
Muchos SLA’s se definen basados en la disponibilidad
o facilidad de obtención de los datos por parte de
TI y no de lo que realmente debe medirse, haciendo que sean
agrupaciones de indicadores tecnológicos agregados
en un informe, más que indicadores útiles y
reveladores del estado de los servicios.
Definitivamente, el proceso de Gestión
de Niveles de Servicio (SLM) aplicado a las Tecnologías
de la Información, debe adoptar un papel similar o,
mejor dicho, complementario al que los Sistemas de Gestión
de Calidad desempeñan en otras industrias (por ejemplo,
Automoción, Aerospacial, etc.…), ofreciendo las
verificaciones, personas y herramientas necesarias para saber
si el servicio se está prestando conforme a las expectativas
del usuario así como identificar las áreas de
mejora para contribuir al éxito del negocio.
El papel lo aguanta todo pero…¿cómo
consigo que los SLA’s funcionen?
Muchas empresas llevan tiempo trabajando
en base a Acuerdos de Nivel de Servicio pero la realidad es
que la mayoría de los SLAs que se firman no cumplen
con las expectativas con las que se crearon.
La clave para que los SLAs cumplan con los
objetivos establecidos es comprender que los Acuerdos de Nivel
de Servicio forman parte de un proceso de gestión y
que limitarse a poner sobre un papel los requisitos de calidad
de servicio no va a hacer que se cumplan milagrosamente.
Las funciones que contempla y requiere este
proceso son:
- Identificar los Servicios de TI desde una perspectiva
del cliente (Catálogo de Servicios) y relacionarlo
con los componentes tecnológicos que lo sustentan.
- Identificar los requisitos de servicio de los clientes
y monitorizar su desempeño.
- Negociar, firmar y revisar regularmente los Acuerdos de
Nivel de Servicio.
- Informar sobre el cumplimiento o incumplimiento de los
niveles de servicio pactados.
- Impulsar y gestionar planes de mejora.
Siguiendo las mejores prácticas de
ITIL, los SLAs son un resultado del proceso de Gestión
de Niveles de Servicio (SLM) pero para conseguirlo, además,
se requieren unos roles que desempeñen en la organización
de TI las funciones descritas anteriormente y que garanticen,
como fin último, la calidad del servicio acordada.
Otro requisito del proceso es la elaboración
de un Catálogo de Servicios para lo cual, una buena
vía de inicio es identificar la operativa de los procesos
de negocio y determinar en qué puntos la tecnología
contribuye a la calidad o rendimiento de los mismos. Por su
parte, el cliente debe definir los requisitos necesarios para
soportar la estrategia del negocio, intentando encontrar respuesta
a preguntas como: |