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¿Por qué necesitamos
una CMDB?
Hablar de CMDB es hablar de la evolución
natural del concepto de inventario en el mundo de las TI.
Como bien sabemos, el inventario no es una técnica
de reciente creación; desde el pastor que contaba sus
ovejas para comprobar que no le faltaba ninguna, hasta los
complejos catálogos industriales de equipos y fungibles
de una planta de producción automovilística,
cualquier actividad económica ha necesitado conocer
los recursos con los que contaba para proporcionarle ingresos.
El mundo de las TI no ha sido una excepción
ya que las tecnologías son cada vez una parte más
relevante de los recursos necesarios para generar ingresos
y gestionar negocios. Por ello, con diversa fortuna, proliferaron
multitud de herramientas y estándares de recolección
que permitían disponer de pobladísimas bases
de datos repletas de información de cuestionable utilidad.
Gracias a la existencia de estos “inventarios”,
todo departamento de TI podía informar en un momento
dado, con mayor o menor precisión y grado de automatización,
sobre la infraestructura de que disponía.
Sin embargo, otros miembros de la misma organización
tenían, a su vez, inquietudes diferentes acerca de
los recursos tecnológicos utilizados: se preguntaban
más, por ejemplo, por periodos de garantía,
por datos contables y expiración de licencias, que
por el número de serie de la CPU o la frecuencia de
reloj de la memoria.
Así que examinando la problemática
anteriormente descrita nos encontramos con una malla en la
que se cruzan los departamentos y sus competencias con las
necesidades propias de gestión. El resultado típico
de todo ésto ha venido siendo un heterogéneo
conjunto de repositorios con estructuras y objetivos dispares.
Es en este momento cuando hay que dar paso
a ITIL como conjunto de mejores prácticas para la Gestión
de Servicios, ya que recomienda, con mucho sentido común,
cómo debería funcionar un departamento de TI
que desee enfocarse al Negocio, para lo cual introduce términos
nuevos que lindan con otros ya muy manidos de la gestión
tradicional. En ITIL todo gira en torno al concepto de servicio
al negocio, para lo cual se propone estructurar el trabajo
mediante procesos interrelacionados destinados a operar y
optimizar la infraestructura tecnológica que soporta
cada uno de los servicios de TI proporcionados. Bajo este
esquema, aparece como centro neurálgico, organizativo
y casi filosofal, la Base de Datos de Gestión de la
Configuración (CMDB). En resumen:
“Repositorio
unificado o federado de datos de componentes de un sistema
de información, que permite gestionar las relaciones
entre los elementos de infraestructura y hacer un seguimiento
de su configuración.”
Podemos afirmar, entonces, que si nuestra
intención es potenciar la gestión del departamento
de TI para orientarnos al negocio en base a los procesos recogidos
en ITIL, necesitaremos de la CMDB y del proceso de Gestión
de la Configuración; y ésta no es una necesidad
sujeta a modas o tendencias del mercado, sino que la propia
inercia de nuestras actividades nos lleva a evolucionar en
base a mejores prácticas, normas o metodologías
establecidas.
¿Qué le pedimos a la CMDB? |
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Básicamente un lugar donde obtener información
actualizada acerca de cualquier elemento de la infraestructura
de TI que permita gestionar los Servicios prestados.
Este es un aspecto de gran relevancia desde el mismo
momento en el que se deciden implantar procesos que
se “hablan” entre sí y necesitan
conocer datos de la propia infraestructura desde diferentes
perspectivas. Así, la Gestión de Incidencias
podrá saber desde a qué servicios afecta
la caída de un servidor hasta cuáles
son los Acuerdos de Nivel de Servicio (ANS) firmados
para los mismos. El proceso de Gestión de Cambios
podrá conocer el impacto en periodos críticos
de negocio antes de realizar una intervención,
el proceso de Gestión Financiera podrá
determinar el coste de cada servicio, etc.
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Por tanto, podemos decir que la característica
principal de una CMDB es su capacidad de proporcionar la
información necesaria sobre los elementos de infraestructura
que soportan un servicio de TI. Entre los datos contenidos
se incluyen las relaciones, ya que son la clave para que
los distintos procesos descritos en ITIL funcionen correctamente
y permitan a TI estar alineado con las necesidades de su
negocio.
Adicionalmente, la implantación
de una CMDB y, lógicamente, del proceso de Gestión
de la Configuración, es un buen ejercicio para determinar
qué información sobre la infraestructura de
TI es la que necesitamos, dónde queremos que residan
los datos, cómo evitamos su duplicidad, cómo
garantizamos su actualización, etc.
Implantando una CMDB
Una vez reconocida la necesidad de disponer
de una CMDB nos preguntamos ¿y ahora qué?
De manera resumida podemos decir que la implantación
pasa por 3 etapas:
- Diseño
- Construcción
- Mantenimiento y utilización
de la información
1.- Diseño de la CMDB
La implantación de la CMDB y del
proceso de Gestión de la Configuración comienzan
con el diseño del modelo de datos que identifique
los elementos de configuración (CIs) según
las necesidades de cada organización.
En algún momento surgirá
la duda acerca de la “cantidad de datos” a cargar
en la CMDB. La aproximación que tenemos que hacer
al respecto es acerca del nivel de detalle y profundidad
que cargaremos.

Y es que de nada nos servirá acumular
información que no vaya a ser usada y, menos aún,
si los procesos necesarios para que esa información
esté actualizada no están correctamente establecidos
o son ineficientes porque la cantidad de datos a mantener
requiere de una cantidad de recursos desproporcionada. Por
esta razón, desde Grupo SIA, recomendamos empezar
con una estructura sencilla que permita cubrir las necesidades
básicas de información sobre la infraestructura
de TI y que, a su vez, posibilite ir creciendo cuando la
madurez de los procesos de la organización lo requiera.
Si es importante el diseño del modelo
de datos, también lo es el del proceso, ya que es
donde se establecerán las responsabilidades de cara
a la utilización y actualización de la información
contenida en la CMDB.
2.- Construcción de la CMDB
Una vez se dispone del modelo de
datos, desde Grupo SIA sugerimos, como siguiente paso, un
análisis de las bases de datos propias de la organización,
para determinar en qué medida pueden satisfacer los
requisitos del punto anterior.
Por tanto, será el momento de estudiar
las integraciones necesarias para alimentar la CMDB, con
lo que se obtendrá un mayor detalle de las mismas
a nivel de:
-
Datos a incorporar,
horizontal y verticalmente, en función de un diseño
teórico que proporciona las pautas a seguir en
la elección de objetos, atributos y relaciones.
-
Frecuencia de cargas
de información, auditorías, actualizaciones,
validación de la integridad de la información
y su vigencia, ...
Llegados a este punto, ya conocemos el
modelo de datos, las necesidades de acceso y utilización
de la información, y los datos disponibles en bases
de datos ya existentes. Con este conocimiento, resulta más
sencillo comenzar a plantearse la construcción de
la CMDB o adquisición entre las soluciones disponibles
en el mercado.
De cara a tomar una decisión acertada,
hemos establecido las siguientes premisas básicas
que ha de cumplir la base de datos de gestión de
la configuración:
-
Ha de permitir el
modelado de la infraestructura de TI de acuerdo a la realidad
de cada organización.
-
Ha de ser capaz de
recopilar o acceder a datos de diferentes fuentes, preferiblemente
en un formato estándar que requiera pocos desarrollos
a medida.
-
Tiene que ofrecer información
a los procesos que recalan en ella de manera dinámica,
independientemente de que nuestro modelo cambie, y también
a través de interfaces no propietarios para que
se pueda disponer de la información de configuración
sin un coste elevado.
Existen, sin embargo, iniciativas para
que la industria adopte una postura común al respecto
y, en los próximos tiempos, nos proporcionen interfaces
más universales y, por tanto, flexibilidad a la hora
de implantar soluciones de Gestión de Servicios
Una vez instalada la CMDB se deben de cargar
los datos para posteriormente utilizarla. Quizás
sea la tarea de menor complejidad técnica pero que
requiere una mayor dedicación de tiempo.

3.- Mantenimiento y utilización
de la información
Hacer realidad la CMDB no sólo
consiste en cargar los datos también han de ser utilizados
por el resto de procesos, para lo cual se requiere que la
información permanezca actualizada. Y este es otro
de los aspectos fundamentales de las mejores prácticas
de ITIL en torno a la CMDB, que se rodea de un conjunto
de mecanismos que garantizan que la información almacenada
es la correcta:
-
Roles y responsabilidades
que delimitan las posibilidades de acceso a la CMDB y
establecen las funciones para modificar la información
de un elemento de configuración tras la realización
de un cambio en el mismo
-
Procedimientos establecidos
para la carga inicial y mantenimiento de la información:
inventario, auditoría, reconciliación
-
Herramientas automáticas
de captura de inventario, auditoría, reconciliación
-
Indicadores de objetivos
y de rendimiento del proceso (KGI’s y KPI’s)
que indican la calidad del proceso y de los datos contenidos
y permiten tomar acciones correctoras
-
Participación
del resto de procesos en la detección de errores
y el mantenimiento de la información
Es en este momento, una vez se haya iniciado
el uso y mejora de la CMDB, cuando estamos en disposición
de determinar los beneficios de ésta ya que se hacen
palpables para el resto de procesos:
-
Mejora la calidad del
servicio al tener información detallada de la infraestructura
de cada servicio (relaciones, documentación de
soporte, ANS, etc) lo que permite actuar de manera más
eficaz y alineada con el negocio
-
Aumenta la disponibilidad
de los servicios de TI al tener controladas las versiones
de los CI’s en uso
-
Permite mejorar la
gestión financiera al conocer todos los elementos
de coste que forman parte de los servicios
Por tanto, podemos afirmar que el papel
de las TI, hoy por hoy, consiste en proporcionar servicio
a través de la tecnología a las demás
áreas de una organización para garantizar
el correcto funcionamiento de los procesos de negocio. Con
esta nueva perspectiva, nace el concepto de CMDB sobre el
que ya muchas empresas están dando los primeros pasos
para poder constituirla y, posteriormente, articular sobre
ella las mejores prácticas de gestión recomendadas
por ITIL.
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David Moreno Puche
Business Sales Consultant
Grupo SIA
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